Braxton Hicks o contracciones reales: cómo saberlo
Diferencias entre las contracciones de Braxton Hicks y las de parto: regularidad, intensidad, si ceden al moverte y qué señales exigen llamar ya.
Borrador editorial: todavía no revisado por un profesional sanitario.
Las contracciones de Braxton Hicks son irregulares, no aumentan de intensidad y suelen aliviarse si cambias de postura, descansas o bebes agua. Las de parto son regulares, se acortan los intervalos, aprietan cada vez más y no se detienen hagas lo que hagas. La diferencia se ve en una hora de reloj, no en una contracción suelta.
Las cuatro preguntas que lo resuelven
Cuando la barriga se endurece y no sabes qué está pasando, estas cuatro preguntas separan una cosa de la otra mejor que cualquier descripción del dolor:
- ¿Vienen con ritmo? Apunta la hora de inicio de cada una. Un patrón que se repite apunta a parto; un «tres seguidas y luego nada en dos horas», a práctica.
- ¿El intervalo se está acortando? Las de parto pasan de cada 10 minutos a cada 7, a cada 5. Las Braxton Hicks no siguen esa progresión.
- ¿Cada una aprieta más que la anterior? La intensidad creciente es el rasgo más característico del parto establecido.
- ¿Se van si cambias lo que estás haciendo? La Clínica Mayo describe que las de práctica tienden a ceder al cambiar de actividad. Las de parto, no.
Comparación rápida
| Braxton Hicks | Contracciones de parto | |
|---|---|---|
| Ritmo | Irregular, impredecible | Regular y cada vez más seguido |
| Duración | Variable, a menudo corta | Se alarga con el tiempo |
| Intensidad | Se mantiene o baja | Aumenta claramente |
| Dónde se nota | Sobre todo delante | Delante y a menudo en la espalda baja |
| Al moverte o descansar | Suelen aliviarse | Siguen igual |
| Al hablar | Puedes hablar sin problema | Cuesta o es imposible |
| Otras señales | Ninguna | Tapón mucoso, rotura de aguas, presión rectal |
Qué son y por qué aparecen
Son contracciones del útero que no abren el cuello del útero. La Clínica Mayo las presenta como algo normal del embarazo, más notorio a medida que avanza y más frecuente al final del día. Muchas personas identifican con el tiempo sus propios desencadenantes:
- Estar mucho rato de pie o caminar más de lo habitual.
- Deshidratación.
- Una vejiga muy llena.
- Actividad física o relaciones sexuales.
- Una comida copiosa.
- El propio movimiento del bebé.
No hace falta evitarlas ni tratarlas. Si son molestas, lo que suele funcionar es beber agua, orinar, cambiar de postura, una ducha caliente o respirar más despacio y más profundo.
Tampoco hay un número de Braxton Hicks que sea el correcto. Hay personas que no las identifican en todo el embarazo y otras que las notan a diario desde el segundo trimestre, y ninguna de las dos situaciones es un problema. Lo que sí cambia con el tiempo es tu capacidad de reconocerlas: después de unas semanas, la mayoría distingue enseguida ese endurecimiento que sube, se queda un momento y se suelta. Ese aprendizaje es precisamente lo que hará que, cuando lleguen las contracciones de parto, notes que son otra cosa.
Lo que no sirve para distinguirlas
Hay tres criterios que la gente usa mucho y que llevan a confusión:
- El dolor por sí solo. Unas Braxton Hicks pueden doler bastante y las primeras contracciones de parto pueden ser suaves durante horas. Lo que informa es la evolución, no la intensidad de una sola.
- La semana en la que estás. Estar de 39 semanas no convierte en parto un endurecimiento irregular, y estar de 34 no garantiza que sea práctica.
- La sensación de que «esta vez es distinto». A veces acierta y a veces no, y en ninguno de los dos casos te cuesta nada cronometrar una hora o llamar para preguntar.
La prueba de la hora
Si dudas y estás a término, con síntomas normales por lo demás:
- Deja lo que estabas haciendo y cambia de actividad: si estabas de pie, túmbate de lado; si estabas tumbada, levántate.
- Bebe un vaso de agua y vacía la vejiga.
- Cronometra una hora entera, de inicio a inicio, apuntando la duración.
- Al final de la hora, mira el papel: si el intervalo se ha acortado y las últimas aprietan más que las primeras, estás ante contracciones que van a alguna parte.
Esta prueba no sustituye las instrucciones de tu equipo, y no se hace antes de la semana 37. Si las contracciones aparecen antes de esa semana, llama directamente.
Cuándo se llama sin dudar
Contacta con tu matrona, tu médico o tu maternidad ahora, sin esperar a completar ninguna hora de conteo, si:
- Las contracciones empiezan antes de la semana 37.
- Has roto aguas o pierdes líquido de forma continua.
- Sangras por vía vaginal.
- Notas menos movimiento del habitual en tu bebé o un cambio claro en su patrón.
- El dolor es fuerte y constante, sin pausas entre contracciones.
- Tienes fiebre, dolor de cabeza intenso, visión alterada o hinchazón repentina de cara y manos.
Cualquiera de estas cosas se consulta en el momento, no en la próxima cita.
Cronometrar sin perder la cuenta en PreBaby
El cronómetro de contracciones de PreBaby guarda el inicio, la duración y el intervalo de cada contracción, así que la «prueba de la hora» queda registrada sin que tengas que hacer cálculos mientras te duele. Ver la secuencia seguida ayuda a distinguir un ritmo que se acorta de un grupo de contracciones dispersas, y te da datos concretos que leer cuando llames. Funciona sin conexión.
Fuentes
- Mayo Clinic, Braxton Hicks contractions: https://www.nhs.uk/pregnancy/labour-and-birth/signs-of-labour/signs-that-labour-has-begun/
- NHS, Signs that labour has begun: https://www.nhs.uk/pregnancy/labour-and-birth/signs-of-labour/signs-that-labour-has-begun/
- NHS, Pregnancy: https://www.nhs.uk/pregnancy/
Este contenido es información general, no asesoramiento médico. Cualquier cosa que te preocupe es motivo suficiente para contactar con tu matrona o tu médico.
Preguntas y respuestas
¿Cómo se sienten las contracciones de Braxton Hicks?
Se sienten como un endurecimiento de la barriga que aparece y se va, normalmente sin dolor o con una molestia soportable, y casi siempre en la parte delantera del abdomen. La Clínica Mayo las describe como irregulares e impredecibles: pueden venir varias seguidas y luego desaparecer durante horas o días. No aumentan de intensidad con el tiempo y no se acortan los intervalos entre una y otra. Muchas personas las notan más al final del día, después de estar mucho de pie, después de la actividad física, tras una comida copiosa o cuando están deshidratadas.
¿Cómo distingo las Braxton Hicks de las contracciones de parto?
La clave está en el patrón, no en una contracción aislada. Las de parto son regulares, se hacen cada vez más seguidas, duran más y aumentan de intensidad; no se detienen si cambias de postura, si caminas o si te tumbas, y muchas veces el dolor se irradia a la espalda baja. Las de Braxton Hicks son irregulares, no van a más y suelen aliviarse si te mueves, si descansas, si bebes agua o si te das una ducha caliente. Un truco práctico: cronometra una hora entera. Si el intervalo se acorta y cada una aprieta más, ya no es práctica.
¿Beber agua o cambiar de postura corta las Braxton Hicks?
A menudo sí, y por eso es una prueba orientativa útil. La Clínica Mayo señala que las contracciones de práctica tienden a ceder al cambiar de actividad: si estabas de pie, túmbate; si estabas tumbada, levántate y camina. Beber agua, vaciar la vejiga, darse una ducha caliente o respirar despacio también suele bajarlas. Las contracciones de parto establecido no se dejan convencer: siguen su curso hagas lo que hagas. Ojo: si las contracciones aparecen antes de la semana 37 y no ceden, no hagas pruebas en casa, llama a tu matrona o a tu médico.
¿Las Braxton Hicks significan que el parto está cerca?
No indican por sí solas que el parto vaya a empezar pronto ni cuántos días faltan. Pueden aparecer semanas antes, incluso desde el segundo trimestre en algunas personas, y ser frecuentes durante mucho tiempo sin que el parto se ponga en marcha. Tampoco son una señal de que algo vaya mal: son parte normal del embarazo. Lo que sí merece atención es el cambio de carácter: si las contracciones dejan de ser irregulares y pasan a tener ritmo, duración y una intensidad creciente, entonces es el momento de cronometrar en serio y de llamar según las instrucciones de tu equipo.
Fuentes
Esta es información general, no consejo médico. No diagnostica ni trata, y no sustituye a tu matrona o tu médico. Cualquier cosa que te preocupe es motivo para hablar con ellos.